El FBI lo dejó claro en 2022: un ataque que interrumpa el procesado en una planta de carne o de lácteos puede echar a perder el producto con rapidez y tener efectos en cadena que llegan a la granja, porque los animales no se pueden procesar.2 En algunas de las cooperativas agrícolas atacadas con ransomware, la producción siguió, pero más despacio, porque se hacía a mano.2

Los casos que siguen son de la carne, los lácteos, las bebidas, los frescos y la logística refrigerada. En todos se pararon los sistemas. Unas empresas siguieron trabajando a mano o tirando de existencias; otras descubrieron lo que no se puede hacer a mano. Esto es lo que contaron y, al final, una lista construida con los consejos oficiales.

La carne: líneas paradas y trabajo a mano

El martes 1 de junio de 2021, JBS paró el sacrificio de vacuno en 13 de sus plantas cárnicas de Estados Unidos tras un ciberataque. Andre Nogueira, consejero delegado de JBS USA, aseguró que «la inmensa mayoría» de sus plantas de vacuno, porcino, aves y platos preparados volverían a funcionar al día siguiente.1 Después, JBS reconoció que había pagado a los atacantes el equivalente a 11 millones de dólares. «Fue una decisión muy difícil para nuestra empresa y para mí personalmente», dijo Nogueira.4

En noviembre de 2022, Maple Leaf Foods, en Canadá, sufrió una caída de sistemas a raíz de un ciberataque. La empresa activó sus planes de continuidad de negocio y pudo mantener la actividad durante todo el incidente, según Food Processing.5 Los atacantes habían accedido a algunos datos y amenazaban con publicarlos si la empresa no pagaba un rescate, «cosa que no haremos», según la compañía.6 El incidente le costó al menos 23 millones de dólares canadienses. «Por desgracia, este incidente tuvo en nuestros resultados un impacto mucho mayor del que habíamos previsto», admitió su consejero delegado, Michael McCain.5

Lácteos y bebidas: las existencias dan tiempo

En mayo de 2025, Arla detectó una actividad sospechosa en su central lechera de Upahl, en Alemania, que afectó a la red informática local. Las medidas de seguridad que se tomaron afectaron temporalmente a la producción, según la cooperativa, que avisó a sus clientes de posibles retrasos y cancelaciones de entregas.7 En Upahl se elabora, entre otros productos, skyr.8 La producción en el resto de centros de Arla no se vio afectada.7

En Cataluña, en la madrugada del miércoles 10 de noviembre de 2021, los técnicos de la fábrica de Damm en El Prat de Llobregat, su principal centro de producción, empezaron a detectar errores en el sistema. La empresa calificó el ataque de «molt greu», muy grave, y la producción se detuvo.39 Según Reuters, la planta quedó totalmente paralizada durante unas horas antes de reanudar parcialmente la actividad.10

Damm siguió atendiendo a sus clientes. «Tenim producte i garantim el servei a tots els clients», es decir, tenemos producto y garantizamos el servicio a todos los clientes, explicó la cervecera, que contaba con existencias importantes, tres almacenes y unos 500 distribuidores en toda España. Pero añadió que en pleno verano la situación habría sido mucho más problemática, porque sus existencias no suelen durar más de tres días.3

Hacia la 1.30 de la madrugada del miércoles 6 de marzo de 2024, un ciberataque alcanzó a Duvel Moortgat, en Bélgica. La cervecera desconectó sus servidores y la producción se detuvo en todas sus plantas belgas y en la que tiene en Estados Unidos.11 Al día siguiente volvió a arrancar su principal fábrica, en Puurs‑Sint‑Amands. «Tenemos existencias suficientes para abastecer de cerveza a todo el mundo», aseguró la empresa.12

El 29 de septiembre de 2025, un ciberataque obligó a Asahi a detener los envíos y la producción en la mayoría de sus fábricas de Japón.13 La plantilla tomaba los pedidos por teléfono, los escribía a mano y enviaba por fax las instrucciones de envío, y la empresa aplazó el lanzamiento previsto de 12 productos nuevos.14 El 2 de octubre, la producción de su cerveza principal, Super Dry, se reanudó en sus seis fábricas de cerveza de Japón con pedidos recibidos a mano; la vuelta completa del resto de fábricas, incluidas las de alimentos y bebidas, no se esperaba a corto plazo.13

Frescos y refrigerados: plantas, almacenes y camiones

En febrero de 2023, un ransomware alcanzó a Dole. Una nota enviada a las cadenas de alimentación el 10 de febrero decía: «Nuestras plantas están cerradas por hoy y todos nuestros envíos, en espera».15 El ataque afectó a la mitad de los servidores de la antigua Dole y a una cuarta parte de sus ordenadores de usuario, y los costes directos sumaron 10,5 millones de dólares.16

En abril de 2021, un ransomware alcanzó a Bakker Logistiek, que reparte queso y otros productos a supermercados de los Países Bajos. «No podíamos aceptar pedidos y no sabíamos en qué parte de nuestros almacenes estaban determinados productos», contó su director, Toon Verhoeven.17 Durante días llegó menos comida a los supermercados, y los lineales de queso se vaciaron.18

En mayo de 2025, tras un ciberataque, la empresa británica de refrigerados Peter Green Chilled no tramitó pedidos nuevos al día siguiente, aunque sus camiones siguieron circulando. Wilfred Emmanuel‑Jones, fundador de The Black Farmer y cliente de la empresa, dijo que «algo así como diez palés de productos cárnicos» podían acabar en la basura si no llegaban a tiempo a las tiendas.19

Qué las mantuvo en marcha, y dónde estuvo el límite

Según lo que contaron ellas mismas, tres cosas mantuvieron en marcha a estas empresas:

  • Gente trabajando a mano. El consejero delegado de Maple Leaf elogió el «extraordinario trabajo» de su equipo para seguir operando manualmente durante la caída mientras se restauraban los sistemas.5 En Asahi, la plantilla tomaba los pedidos por teléfono y los escribía a mano.14
  • Las existencias. Damm atendió a sus clientes con sus existencias, sus almacenes y sus distribuidores.3 Duvel tenía cerveza suficiente para abastecer a todo el mundo.12
  • Lo que siguió funcionando. El transporte de Peter Green Chilled continuó sin verse afectado.19 Los demás centros de Arla siguieron produciendo.7

Y tres cosas marcaron el límite:

  • El tiempo. En pleno verano, las existencias de Damm no suelen durar más de tres días.3
  • La escala. Bakker Logistiek no podía planificar los repartos: «tenemos cientos de camiones y eso no se puede hacer a mano».17
  • La caducidad. Un cliente de Peter Green Chilled temía tener que tirar diez palés de carne.19

Los consejos oficiales parten del mismo punto. El FBI pide a las empresas de alimentación y del campo que identifiquen sus funciones críticas, que preparen un plan de operaciones para cuando los sistemas se caigan y que piensen cómo trabajar a mano si hiciera falta.2 La CISA y sus socios recuerdan que poder volver a los controles manuales para restablecer rápido la actividad es vital justo después de un incidente.20

Una lista de continuidad en una página

Para quien dirige una empresa, los consejos oficiales caben en una página. Repásala con tu responsable de producción, tu proveedor informático y las empresas que mantienen tus líneas y tu frío. Si quieres ver, sistema a sistema, qué hay en una planta de alimentación, consulta nuestra página de máquinas.

Ensaya el día en que fallen los sistemas