Para una cooperativa, la campaña es el año entero metido en unas pocas semanas. Los socios entregan a diario, la báscula y la recepción funcionan desde primera hora, los almacenes se llenan y los pedidos de pienso y abono no pueden esperar. Un ordenador que se para en un mes tranquilo es una molestia. Ese mismo ordenador parado en plena cosecha es una crisis, y el FBI advierte de que los atacantes pueden verlo igual.1
Esta guía convierte lo que han publicado el FBI y la agencia de ciberseguridad de Canadá en una lista de tareas para las semanas previas a tu campaña. Los casos son de Estados Unidos y Canadá; las lecciones sirven igual aquí.
Otoño de 2021: seis cooperativas en tres semanas
Entre el 15 de septiembre y el 6 de octubre de 2021, seis cooperativas de grano de Estados Unidos sufrieron ataques de ransomware. Entre las variantes usadas estaban Conti, BlackMatter, Suncrypt, Sodinokibi y BlackByte. Algunas tuvieron que parar la producción por completo; otras perdieron sus funciones administrativas.1
Dos cooperativas atacadas aquel otoño lo hicieron público. NEW Cooperative, una de las mayores cooperativas agrícolas de Iowa, explicó que había desconectado sus sistemas de forma preventiva para contener la amenaza. El grupo BlackMatter le pidió 5,9 millones de dólares.2
En Minnesota, Crystal Valley, que gestiona ocho silos de grano, contó que el ataque había interrumpido gravemente su actividad diaria. No podía mezclar fertilizantes ni servir pedidos de pienso para el ganado, desconectó sistemas y dejó de aceptar las principales tarjetas de crédito. Un agricultor siguió entregando grano con pequeños retrasos, pero a la antigua: con tiques escritos a mano, en lugar de que el ordenador leyera la tarjeta del camión. Y todo llegó, como subrayó Reuters, en vísperas de la cosecha de otoño.3
Lo que concluyó el FBI
En abril de 2022, el FBI, junto con la agencia estadounidense de ciberseguridad (CISA) y el Departamento de Agricultura, avisó al sector de que los grupos de ransomware pueden ser más propensos a atacar a las cooperativas agrícolas en las épocas críticas de siembra y cosecha, con interrupciones, pérdidas económicas y daños a la cadena alimentaria.1
El motivo aparece en la misma nota: los atacantes pueden ver a las cooperativas como objetivos lucrativos, dispuestos a pagar, por el papel tan ligado a los plazos que tienen en la producción agrícola.1 En plena campaña, cada día de retraso lo pagan los socios.
La siembra también está expuesta: el FBI registró dos ataques a principios de 2022 que podían haber interrumpido el suministro de semillas y fertilizantes.1
La nota explica también por qué el daño se extiende. El grano alimenta a personas y a animales, así que una interrupción grave de su producción puede afectar a toda la cadena alimentaria. Y un ataque que paralice una planta cárnica o láctea puede echar a perder el producto en poco tiempo y repercutir hasta la granja, porque los animales no se pueden procesar.1
Las cooperativas lácteas tampoco se libran. En mayo de 2025, Arla Foods, cooperativa láctea propiedad de sus ganaderos, detectó en su planta de Upahl (Alemania) actividad sospechosa que afectó a la red informática local. La producción se vio afectada temporalmente y la empresa avisó a sus clientes de posibles retrasos y cancelaciones.11
Por dónde entraron
El FBI enumeró las vías de entrada: vulnerabilidades conocidas que seguían sin parchear, e infecciones secundarias a través de recursos de red compartidos o de servicios gestionados comprometidos.1
Esta última vía llega a las cooperativas a través de sus proveedores. En julio de 2021, una empresa de software de gestión descubrió ransomware en su red. Los atacantes pidieron 30 millones de dólares, y la infección pasó a varios de sus clientes, entre ellos algunas cooperativas agrícolas.1 El problema del proveedor se convirtió en el suyo.
El daño dependió de hasta dónde llegaron: en unas cooperativas la producción se ralentizó porque hubo que trabajar a mano; en otras se perdieron la web y el correo, pero la producción siguió.1
Por eso la exposición de una cooperativa va más allá de su oficina: incluye al proveedor del software de gestión, a la empresa informática con acceso remoto, al mantenedor del secadero o de las cámaras y todas las redes que comparten con ellos.
De la oficina al silo
El ransomware paraliza los ordenadores. Otro tipo de ataque va a por los controles de las propias máquinas.
En octubre de 2025, el centro de ciberseguridad de Canadá informó de que unos hacktivistas habían abusado de sistemas de control industrial accesibles desde internet. En una instalación de agua alteraron la presión; en una empresa de petróleo y gas, el indicador de un depósito; y en una explotación agrícola manipularon la temperatura y la humedad de un silo de secado de grano, lo que creó condiciones potencialmente peligrosas si no se detectaban a tiempo.4 Según The Record, se llegó a una situación de peligro antes de que intervinieran los trabajadores.5 La alerta advierte de que estas organizaciones pueden ser víctimas de oportunidad, no objetivos elegidos.4
En diciembre de 2025, 26 agencias, entre ellas el FBI, la CISA, la NSA, la Guardia Civil y la Policía Nacional, publicaron el aviso conjunto AA25‑343A sobre hacktivistas prorrusos. Sitúa la alimentación y la agricultura entre los sectores atacados y describe el método: conexiones de escritorio remoto VNC mínimamente protegidas y abiertas a internet, desde las que los atacantes cambian los ajustes disponibles en las pantallas de operador (HMI).6
Más cerca de casa, Forescout ha contado más de 20 ataques a sistemas de refrigeración reivindicados por hacktivistas desde enero de 2026. Según esas reivindicaciones, los objetivos más habituales fueron almacenes de fruta, bodegas, supermercados y otras instalaciones agroalimentarias de España, Italia y otros países europeos, y el método más común, cambiar la temperatura y el desescarche. Son reivindicaciones: Forescout no dice que se hayan verificado.9
ENISA, la agencia de ciberseguridad de la UE, contó 37 intrusiones reivindicadas en tecnología operativa (los sistemas que mueven máquinas e instalaciones) en el tercer trimestre de 2025 y 124 en el cuarto, con un interés creciente por explotar configuraciones, interfaces y credenciales. Y añade una advertencia: la mayoría de esas reivindicaciones no daban ni métodos ni víctimas, y las interrupciones siguieron en gran parte sin verificar.10
El calendario en España
La evidencia sobre el momento de los ataques viene de Estados Unidos. Las cooperativas españolas tienen sus propios picos: la campaña de la aceituna, la de la fruta, la vendimia. En cada uno, recepción, cámaras, almazara o bodega y facturación van a pleno rendimiento durante semanas. Nada de lo ocurrido en Estados Unidos es exclusivo del grano: una cooperativa que en plena campaña no puede pesar, almacenar, enfriar ni facturar sufre la presión que describió el FBI.1
ENISA sitúa la producción, la transformación y la distribución de alimentos entre los sectores más afectados por reivindicaciones de ransomware en la UE en 2025, y España fue el cuarto Estado miembro más atacado, con el 12,2 % de las reivindicaciones.10 Aquí, INCIBE describe el sector agroalimentario como formado en su mayoría por «pymes, micro pymes y autónomos», con una baja madurez en ciberseguridad, y recoge entre sus ejemplos un ataque contra el riego automatizado en el norte de Israel, en abril de 2023, que causó pérdidas en los cultivos y obligó a regar a mano.8
Hay también una cuestión legal. NIS2, la directiva europea de ciberseguridad, no menciona la producción primaria. Las cooperativas que transforman alimentos a escala industrial, como almazaras o bodegas, o que venden al por mayor, podrían quedar dentro cuando España apruebe su ley, si son medianas o mayores.12 Nuestra guía sobre NIS2 y la industria alimentaria española explica a quién afecta.
Antes de la campaña: lista de tareas
El consejo del FBI empieza por la pregunta que plantea cualquier campaña: qué tiene que seguir funcionando y cómo lo harías a mano. Identifica las funciones críticas, prepara un plan por si los sistemas se caen y piensa cómo trabajar manualmente si hace falta.1